El dimitido ministro Óscar Puente apuntó el viernes la posibilidad de suspender la circulación de trenes, a partir de 2027, mientras duren las obras de remodelación de este corredor Leer El dimitido ministro Óscar Puente apuntó el viernes la posibilidad de suspender la circulación de trenes, a partir de 2027, mientras duren las obras de remodelación de este corredor Leer España // elmundo
Unas horas antes de su dimisión, Óscar Puente había dado marcha atrás a su propuesta de suspender completamente la circulación de trenes de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona para acometer las obras de remodelación cuyo comienzo está previsto en 2027.
La renuncia llegaba tan solo 24 horas después de que el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, expresara públicamente su rechazo a la posibilidad apuntada por el hasta ahora ministro, el pasado viernes, a la que se han opuesto también la mayor parte de los partidos políticos y agentes económicos catalanes.
Las casualidad quiso que esta mañana coincidieran en el tiempo la intervención de Puente, tras el Consejo de Ministros, con la rueda de prensa de la portavoz del Gobierno catalán, Sílvia Paneque, posterior a la reunión semanal del Consell Executiu. «Celebramos que esta sea la decisión y que se pueda mantener el servicio», expresó la también consejera de Territorio, Vivienda y Transición Ecológica tras ser informada de las palabras del dimitido ministro de Transportes y Movilidad Sostenible unos minutos antes. Aunque aseguró que «la decisión no está tomada», Puente admitió que el Gobierno, «después de haberle dado vueltas», está hoy «más por la labor de compatibilizar el uso de la línea con las obras».
El viernes, en la esperada rueda de prensa que ofreció para dar detalles sobre el grave accidente de hace una semana en Urda (Toledo) entre dos trenes, con 69 muertos hasta el momento, Puente también habló sobre algunas de las próximas decisiones que debe tomar su departamento en materia ferroviaria y aludió a las obras del tramo que enlaza Madrid con Calatayud (Zaragoza), el primero en proyecto porque acumula más deficiencias. En una de las respuestas, el dirigente socialista admitió que el corte de la línea, mientras duren trabajos «es una de las cosas que se están valorando y no solo por seguridad».
El entonces ministro sacó a colación el ejemplo de Alemania, donde «se corta el servicio y se procede a renovar la línea de manera completa». Y lo contrapuso a la forma de proceder en España en este tipo de obras: Aquí hacemos lo opuesto, se prima la prestación del servicio a la realización de las obras, con la consecuencia de que la fiabilidad y puntualidad, no creo que la seguridad, se ven afectadas». El ex alcalde de Valladolid reconoció que, si se opta por el ejemplo alemán, «habrá contestación», pero deslizó que «quizás es lo más prudente». «Lo que puede llevarnos cinco años hasta ahora quizás lo reducimos a menos de 24 meses o a 12 meses en condiciones normales, tenemos que tomar decisiones y no lo descartamos», finalizó.
Sin embargo, no era la primera vez que Puente dejaba entrever esa idea. Lo había hecho precisamente en Barcelona hace poco más de un año. En julio de 2025, en una conferencia en el Círculo de Economía, ya aludió a la opción alemana a la hora de ejecutar obras en las infraestructuras ferroviarias. Lo hizo mientras hablaba de las inversiones del Estado en Rodalies cuando dijo que el servicio catalán de trenes de cercanías «estará funcionando bastante mejor» en un periodo de dos o tres años. En su discurso en el influyente foro empresarial, el ex alcalde pidió paciencia hasta ese momento porque el modelo elegido para revertir el déficit acumulado de inversión en esta red, a diferencia del germano, es el de seguir prestando el servicio aunque el periodo hasta la conclusión de las obras sea más extenso. Aquella alusión al caso alemán tuvo menos reflectores que la semana pasada, ya que los asuntos que centraron la atención mediática en aquel coloquio se movieron en torno al desgaste del Gobierno por los casos judiciales protagonizados por los ex secretarios de Organización del PSOE Santos Cerdán y José Luis Ábalos y si ello podía precipitar el fin de la legislatura.
Ayer, fue el presidente catalán quien alzó la voz contra la posibilidad de ver interrumpida la circulación de trenes entre Madrid y Barcelona, un servicio que actualmente usan más de 14 millones de pasajeros al año. «Se tienen que hacer las inversiones y renovaciones que sean necesarias, con criterios de máxima seguridad, pero también afectando lo mínimo posible al servicio», dijo en los micrófonos del programa Hoy por hoy de la Ser. En los últimos días, la presión para desterrar esa iniciativa había llegado también desde Colegio de Ingenieros de Caminos de Cataluña y las dos principales entidades empresariales catalanas, Foment del Treball y la patronal de las pequeñas y medianas empresas Pimec.
