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El balance de la hostelería no arroja los mismos récords que exhiben la llegada de turistas extranjeros y su gasto en España. Mientras el país bate máximos de visitantes y desembolsos internacionales, la facturación de bares, restaurantes y alojamientos apenas creció un 0,5% interanual en julio, su menor avance positivo en los últimos años.
Así lo retrata el último Indicador de Actividad del Sector Servicios publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que muestra una pérdida progresiva de impulso en uno de los sectores con mayor peso en la economía española. El encarecimiento del coste de vida, la contención del consumo de los residentes y las altas temperaturas han terminado por enfriar la caja de la hostelería en pleno verano. Tres factores que, según la patronal de la hostelería, ayudan a explicar por qué un año de récords turísticos no se está trasladando con la misma intensidad al sector.
Todo comenzó cuando las expectativas empezaron a elevarse a finales de febrero, tras la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán, con el estrecho de Ormuz como uno de los principales focos de preocupación económica. La inestabilidad y el cierre de espacios aéreos en Oriente Próximo llevaron a los grandes operadores turísticos a prever una reorientación de viajeros desde destinos de la región, como Dubái o Doha, hacia países como España, Italia o Grecia, percibidos como «destinos refugio».
Así, el propio ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, aseguró a finales de marzo que se estaba produciendo una «reorientación del turismo desde el Mediterráneo oriental al Mediterráneo occidental». El Ejecutivo destacó entonces la posición de España como destino seguro y, ya en julio, calculó que el país recibiría 43 millones de turistas internacionales durante el verano, con un gasto cercano a los 64.000 millones de euros. Hereu llegó incluso a considerar probable que España superase por primera vez los 100 millones de visitantes en el conjunto de 2026.
Con todo, las previsiones se cumplieron en términos de afluencia y gasto. En julio llegaron a España 11,5 millones de turistas internacionales, un 4,6% más que un año antes, y desembolsaron una cifra récord de 18.218 millones de euros, un 10,9% más. Sin embargo, ese impulso no se trasladó con la misma intensidad a la caja del conjunto de la hostelería.
La facturación del sector creció un 0,5% interanual en julio, frente al 5,1% del conjunto de los servicios de mercado. La comparación con los últimos veranos refleja una pérdida progresiva de impulso que avanzó un 13,8% en julio de 2022, un 8,2% en 2023, un 7% en 2024 y un 5% en 2025. El dato de 2026 representa la menor tasa positiva para un mes de julio desde que comienza la serie del INE, en 2002. Los únicos registros peores fueron cifras negativas en 2008, 2009, 2010, 2012 y 2020, años marcados por la recesión o la pandemia de la covid.
En el desglose de la hostelería publicado por Estadística, la restauración mostró un comportamiento ligeramente mejor que el alojamiento, con un crecimiento del 0,7% frente al 0,3%. Esto no impide que Hostelería de España advierta de que la desaceleración se debe a múltiples factores, entre ellos la inflación.
En este punto, explican que el sector «afronta un contexto de desaceleración del consumo, especialmente entre los clientes residentes, más sensibles al encarecimiento del coste de vida y a la contención del gasto en ocio y restauración».
La hostelería afronta un contexto de desaceleración del consumo, especialmente entre los clientes residentes
Hostelería de España
Además, el encarecimiento de los servicios ayuda a explicar parte de esa brecha. Según un informe de BBVA Research elaborado con datos del INE y publicado por este periódico, hasta julio los precios crecían con fuerza en el transporte, un 6%; el alojamiento, un 7,7%; la restauración, un 4,4%; y las actividades recreativas, un 2,5%.
La pérdida de impulso también aparece en el balance empresarial del verano. En una encuesta de la misma patronal, el 47,8% de los establecimientos consultados declaró haber reducido su facturación respecto al verano de 2025, frente al 32,2% que logró aumentarla y el 20% que se mantuvo estable. El deterioro fue similar en la rentabilidad: el 46,2% afirmó que empeoró, mientras un 34,2% consiguió mantenerla y un 19,6% la mejoró.
El problema no parece estar solo en la afluencia. Un 32,6% de los negocios consultados señaló que recibió un número de visitas similar al del verano anterior y un 26,1% registró incluso un aumento. Sin embargo, más de la mitad observó una reducción del gasto de sus clientes.
Con todo esto, las olas de calor ocuparon parte del protagonismo en toda España. En este punto, desde la patronal explican que las altas temperaturas pudieron modificar los patrones de consumo y movilidad, con efectos distintos según la zona y el tipo de negocio.
En una encuesta publicada por la organización, el 57,2% de los establecimientos consultados declaró algún impacto de las altas temperaturas, que desplazaron el consumo hacia la tarde y la noche y afectaron especialmente a bares y cafeterías.
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