Luis de la Fuente dio bastante continuidad al último once pero aplicó dos cambios. El primero, en el lateral derecho devolviendo Marcos Llorente al equipo y reemplazando a Olmo por otro perfil como Mikel Merino. Pero este movimiento de piezas no resultó en el campo porque España no se encontró cómoda con el balón hasta el minuto sesenta de juego. La selección echó de menos el fútbol entre líneas de Olmo y se olvidó de jugar a pocos toques y de lanzar rupturas a la espalda. En la segunda mitad, apareció de nuevo Olmo, puso calma en el último tercio, registró un catorce de diecisiete en pases y el juego mejoró.
Luis de la Fuente dio bastante continuidad al último once pero aplicó dos cambios. El primero, en el lateral derecho devolviendo Marcos Llorente al equipo y reemplazando a Olmo por otro perfil como Mikel Merino. Pero este movimiento de piezas no resultó en el campo porque España no se encontró cómoda con el balón hasta el minuto sesenta de juego. La selección echó de menos el fútbol entre líneas de Olmo y se olvidó de jugar a pocos toques y de lanzar rupturas a la espalda. En la segunda mitad, apareció de nuevo Olmo, puso calma en el último tercio, registró un catorce de diecisiete en pases y el juego mejoró.Seguir leyendo…
Luis de la Fuente dio bastante continuidad al último once pero aplicó dos cambios. El primero, en el lateral derecho devolviendo Marcos Llorente al equipo y reemplazando a Olmo por otro perfil como Mikel Merino. Pero este movimiento de piezas no resultó en el campo porque España no se encontró cómoda con el balón hasta el minuto sesenta de juego. La selección echó de menos el fútbol entre líneas de Olmo y se olvidó de jugar a pocos toques y de lanzar rupturas a la espalda. En la segunda mitad, apareció de nuevo Olmo, puso calma en el último tercio, registró un catorce de diecisiete en pases y el juego mejoró.
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