Durante las últimas dos semanas, Estados Unidos ha puesto el foco en los tribunales con el juicio a Lindsay Clancy. En enero de 2023, la mujer de por aquel entonces 32 años estranguló a sus tres hijos, Cora (5), Dawson (3) y Callan (de ocho meses), en su residencia familiar de Massachussets. Los dos primeros murieron la noche del incidente, el 24 de enero, mientras que el último falleció tres días después. El quid de la cuestión es el estado mental de la acusada, aparentemente deteriorado tras el nacimiento de su tercer hijo: la defensa desveló que le habían recetado 13 fármacos en los cuatro meses previos al crimen.
El caso, ocurrido en 2023, está en proceso de juicio y cuenta con toda la atención mediática mundial
Durante las últimas dos semanas, Estados Unidos ha puesto el foco en los tribunales con el juicio a Lindsay Clancy. En enero de 2023, la mujer de por aquel entonces 32 años estranguló a sus tres hijos, Cora (5), Dawson (3) y Callan (de ocho meses), en su residencia familiar de Massachussets. Los dos primeros murieron la noche del incidente, el 24 de enero, mientras que el último falleció tres días después. El quid de la cuestión es el estado mental de la acusada, aparentemente deteriorado tras el nacimiento de su tercer hijo: la defensa desveló que le habían recetado 13 fármacos en los cuatro meses previos al crimen.
Por su parte, su suegra testificó este martes que Lindsay “pedía ayuda desesperadamente”. En medio del agitado debate, una opinión proveniente de España ha generado una intensa reacción en las últimas horas. Tania Llasera, excolaboradora de El Intermedio, publicaba un vídeo en Instagram en el que aseguraba empatizar con la mujer, debido al fallo total de todos los sistemas a los que pidió auxilio. Sin embargo, la reacción en contra ha hecho que la comunicadora borre las imágenes, además de publicar un comunicado de disculpa en su perfil de Instagram.
“Empatizo con una mujer que se ha cargado presuntamente a sus tres hijos. Todas las madres en algún momento hemos pasado por un momento horrible en el cual te sientes superada y sola. Hizo todo lo que estaba en su mano para pedir ayuda y todos los sistemas le fallaron. Su marido, además, se iba de brunch con sus amigos, iba a esquiar, tenía una vida más allá de ser padre. En cambio, y creo que aquí muchas nos identificamos, la madre no tenía vida más allá de ser madre”, describía en el vídeo original.
“Él no solo corrió una maratón unos cuatro meses después en Nueva York, sino que se ha vuelto a casar, es padre de nuevo. Además de vender la casa de ambos por unos 600.000 dólares. No solo se ha lucrado, sino que en internet buscó cómo vivir con un sociópata. Si ves su testimonio en el juicio, ves que es un señor claramente muy frío, mientras ella está destrozada”, profundizaba. En el comunicado posterior, Llasera intentaba desgranar su propia empatía ante un caso de estas características.
“Al igual que a muchos, me cuesta entender incluso mi propia empatía hacia una mujer presuntamente responsable de algo tan terrible. Lo fundamental es que empatizar no es justificar. Intentar comprender el sufrimiento, la desesperación o la oscuridad en la que pudo encontrarse no borra el daño ni la tragedia de sus hijos. Condeno profundamente cualquier daño a víctimas inocentes. No entro a juzgar su culpabilidad. Solo intento entender por qué tantas mujeres en RRSS, especialmente en EEUU, sienten empatía”, escribía.
“Quizá porque reconocemos algo cercano: el agotamiento, el desborde, la soledad de una crianza en la que alguna vez todas hemos sentido que no podíamos más. Eso, por supuesto, no justifica ni significa que todas podamos llegar al mismo lugar. Solo intento aceptar que podemos sentir compasión por alguien y, al mismo tiempo, un dolor inmenso por sus víctimas. Siento si mis palabras han ofendido a alguien. No intento justificar. Solo intento entender”, concluía.
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