Un tribunal de Madrid ha declarado nulo el despido del ejecutivo que denunció la corrupción en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), donde la Fiscalía Anticorrupción investiga una trama que pudo llegar a sustraer a las arcas del centro público hasta 30 millones de euros.
El juez considera que el empleado, que denunció el caso al Ministerio de Ciencia, fue “represaliado”
Un tribunal de Madrid ha declarado nulo el despido del ejecutivo que denunció la corrupción en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), donde la Fiscalía Anticorrupción investiga una trama que pudo llegar a sustraer a las arcas del centro público hasta 30 millones de euros.
El titular del juzgado de lo Social del Tribunal de Instancia de Madrid número 12 declara su despido como nulo, y condena al CNIO, dependiente del Ministerio de Ciencia que dirige Diana Morant, a readmitirle en su puesto “en idénticas condiciones que regían antes del despido”, y a indemnizarle con 50.000 euros por “daños morales”, según la sentencia a la que ha tenido acceso este periódico y que adelantó El Mundo. El juez obliga al CNIO a declarar “expresamente” que el despido se produjo “como represalia a la denuncia de presuntas irregularidades cometidas” en el CNIO. La sentencia es recurrible.
A través de un portavoz, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha expresado su “respeto” a la resolución judicial, y ha señalado que “los servicios jurídicos del CNIO llevarán a cabo un análisis exhaustivo de la sentencia, con el objeto de determinar las actuaciones que, en su caso, procedan”. El departamento de Morant ha añadido que en estos momentos el CNIO atraviesa una “refundación” con el cambio de sus estatutos, tras cuya aprobación se nombrará una nueva cúpula de dirección permanente.
Antes de ser despedido en agosto de 2025 como director de operaciones del CNIO, el denunciante había avisado de la situación en marzo y agosto a dos altos cargos del Ministerio de Ciencia: el secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, Juan Cruz Cigudosa, y la secretaria general de Investigación, Eva Ortega Paíno, que preside el patronato que dirige el CNIO, el mayor centro de investigación del cáncer en España. A pesar de ello, el patronato dio por conocido su despido, ejecutado por el CNIO, junto al de otra alto cargo que también había denunciado las supuestas irregularidades.
El protagonista de la denuncia llevó el caso ante la Fiscalía Anticorrupción en junio de 2025. El Ministerio Público comenzó una investigación en noviembre de 2025 que sigue abierta, y en el curso de la cual se vivieron hechos insólitos, como que la Policía Nacional entrase en el CNIO para recabar documentación.
El caso se centra en la figura del presunto cabecilla de una trama de contratos fraudulentos, que durante al menos 15 años pudieron malversar de las arcas del CNIO hasta 30 millones de euros. El cabecilla de esta trama, según el denunciante, sería Juan Arroyo, que fue gerente del centro de investigación desde 2007 hasta su despido fulminante en noviembre de 2025 junto con otros dos altos cargos que también podrían estar involucrados en el caso.
El CNIO, buque insignia de la ciencia en España, lleva sumido en la peor crisis de su historia desde finales de 2024, cuando científicos del centro desvelaron a EL PAÍS el lamentable estado que sufrían algunas de sus instalaciones científicas más necesarias. Los científicos apuntaron como responsable a la entonces directora científica, María Blasco, de quien pidieron su dimisión inmediata. Los investigadores también habían denunciado la situación años antes al Ministerio de Ciencia, sin que, según ellos, se hiciera nada para solucionarlo. María Blasco fue destituida en enero de 2025 junto a Juan Arroyo. Ambos volvieron a sus puestos anteriores. El gerente que sustituyó a Arroyo, José Manuel Bernabé, empezó a abrir cajones y analizar las cuentas y, tras unos meses, acudió a la Fiscalía Anticorrupción con varios informes sobre la presunta red corrupta que lideraba Arroyo. “Ha sido una depravación para exprimir hasta el último céntimo”, denunció Bernabé en una entrevista exclusiva en este diario, después de haber sido despedido por una denuncia interna de acoso que se declaró inconcluyente.
El intento por abrir una nueva etapa situando a un nuevo director científico de primer nivel, el investigador madrileño Raúl Rabadán, llegado desde la Universidad Columbia, en Estados Unidos, se frustró cuando el científico conoció la dimensión de la crisis que atravesaba el centro. El investigador renunció a su nuevo cargo en junio de 2026. Tras esta nueva crisis, el centro quedó en manos de un triunvirato de científicos que lo dirigirán hasta que se apruebe un nuevo estatuto: Fátima Al-Shahrour, Óscar Llorca y Luis Paz-Ares.
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