La Indycar, principal campeonato de monoplazas de Estados Unidos, es caprichosa. Sujeta a una normativa sui generis en el reparto de puntos con múltiples variantes (hasta un máximo de 54 por carrera), y a merced de la meteorología o la retransmisión televisiva de la Fox, que manda por encima de todas las cosas, un campeonato puede llegar a decidirse en tres días. Así le ha sucedido al catalán Àlex Palou (Sant Antoni de Vilamajor, 1997) para poder enfundarse su quinta corona –tercera consecutiva– en los últimos seis años en la Indycar (2021, 2023, 2024, 2025, 2026).
El piloto catalán es campeón virtual de la Indycar, con 97 puntos de ventaja y 108 en juego, pero tenía que esperar a cerrar la primera carrera suspendida de Milwaukee, a medianoche
La Indycar, principal campeonato de monoplazas de Estados Unidos, es caprichosa. Sujeta a una normativa sui generis en el reparto de puntos con múltiples variantes (hasta un máximo de 54 por carrera), y a merced de la meteorología o la retransmisión televisiva de la Fox, que manda por encima de todas las cosas, un campeonato puede llegar a decidirse en tres días. Así le ha sucedido al catalán Àlex Palou (Sant Antoni de Vilamajor, 1997) para poder enfundarse su quinta corona –tercera consecutiva– en los últimos seis años en la Indycar (2021, 2023, 2024, 2025, 2026).
El catalán era virtual campeón de la Indycar tras quedar quinto en la penúltima carrera; solo le faltaba conservar 54 puntos de los 97 de renta para no necesitar la última cita de Laguna Seca
Al cierre de esta edición, el piloto barcelonés todavía no había podido campeonar tras finalizar en quinta posición la penúltima cita del campeonato, la Milla de Milwaukee… a falta todavía de disputarse la antepenúltima carrera del calendario (en el mismo circuito oval), que arrancaba anoche a las 0.00 hora española, solo tres horas después de finalizar la penúltima… Un galimatías, ¿no? Y si todavía no podía ser campeón en el oval de Wisconsin –lo que era muy improbable–, Palou podría coronarse en la última cita en Laguna Seca el 6 de septiembre, donde ya ganó el año pasado.
De momento, el catalán no había podido concretar matemáticamente su quinto título en los dos primeros match-balls de los cuatro de que disponía. En el primero, en el circuito urbano de Washington el pasado doningo, Àlex tuvo una carrera para olvidar delante de Donald Trump; pese a salir con la pole, se estrelló contra el muro y firmó su peor resultado del año, 20.º, mientras que su principal rival, Kyle Kirkwood ganaba y le recortaba 42 puntos.
De modo que Palou llegaba al oval de Milwaukee, escenario de doble carrera (el sábado y ayer domingo) con 91 puntos de ventaja sobre el estadounidense del equipo Andretti y 110 sobre el danés Christian Lundgaard (Arrow McLaren). Las matemáticas le salían: solo tenía que salir de la carrera del sábado con 108 puntos de ventaja, es decir, sumarle 17 más a Kirkwood y no perder más de dos con el danés. Muy factible, sobre todo porque Kirkwood salía de la 22.ª posición y Palou de la 11.ª por una sanción por cambiar el motor Honda de su Chip Ganassi.
Pero el tiempo se torció el sábado en Wisconsin. Llovió, no gran cosa, y la normativa prohíbe que se ruede con lluvia en ovales, por riesgo de accidente. La prueba se retrasó una hora y se acabó cancelando en la vuelta 90 de las 250; es decir, sin repartirse puntos (lo que solo es posible habiéndose disputado más de media carrera).
La organización de la Indycar postergó la reanudación sin poner hora y acabó liándola. Primero reprogramó las 160 vueltas pendientes al domingo a las 8.00 hora local (las 15.00 hora española), y posteriormente la pasó al domingo a las 6 de la tarde (medianoche en España), tres horas después de la segunda carrera, programada a las 13.00 h (las 19.00 en España).
En esta carrera, Palou lo tenía todo de cara: salía de la pole (lo que ya le daba un punto de bonus) y Kirkwood, 24.º. Lideró Àlex y fue campeón virtual durante las 100 primeras vueltas, hasta que el neerlandés Veekay lo adelantó y Kirkwood subía al 5.º puesto: le faltaban 3 puntos.
Volvería a ser líder y virtual campeón, pero en la vuelta 143 en un pit-stop le adelantó Power y bajó a la quinta plaza, mientras Kirkwood le pisaba los talones, sexto. Así acabaron: solo le sumaba 6 puntos, hasta los 97. Le faltaban 11 para cuadrar la corona. El vencedor fue el mexicano Pato O’Ward, de McLaren.
“Ha sido difícil, una carrera muy larga, sufrí mucho en tráfico”, decía Àlex, pensando ya en la carrera que tenía tres horas después. Solo con salir a pista y también en Laguna Seca (10 puntos) ya sería campeón con todas las de la ley. Caprichos de la Indycar.
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