Un hombre, inspirado en «ideologías de extrema derecha», dispara indiscriminadamente y causa al menos seis muertos. La masacre sacude al continente, que todavía recuerda la ola de atentados Leer Un hombre, inspirado en «ideologías de extrema derecha», dispara indiscriminadamente y causa al menos seis muertos. La masacre sacude al continente, que todavía recuerda la ola de atentados Leer
La violencia vuelve a golpear Europa. Hace ya más de una década que el Viejo Continente comenzó a sufrir olas de ataques y atentados indiscriminados contra gente inocente. Charlie Hebdo, Bataclan, Niza, el aeropuerto de Ámsterdam, Estrasburgo o más recientemente el intento de asesinato al primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico. Si a esto se añade la guerra de Ucrania, las amenazas de ataques híbridos sobre los aliados de Kiev y las recientes alertas de bomba en varios vuelos europeos, no es de extrañar que los europeos vivan en pánico y que el tiroteo que se produjo ayer en la ciudad polaca de Cracovia remueva ese temor y genere conmoción.
Un hombre vestido de militar protagonizó ayer una escena de terror en pleno centro de la turística urbe, como mostraron las imágenes grabadas por los allí presentes. Se bajó de un coche y comenzó a disparar de manera indiscriminada, incluso se enfrentó a la Policía. Al menos seis personas murieron -cuatro mujeres y dos hombres- y otras 16 resultaron heridas, según los balances iniciales. Entre las víctimas se confirmó que había extranjeros. La escena recordaba a aquellos atropellos múltiples o los apuñalamientos a la vista de todos los transeúntes que vivieron las calles europeas en el pasado.
La Policía informó de que el presunto autor del ataque había sido detenido después de un enfrentamiento armado con los agentes, dos de los cuales resultaron heridos. Posteriormente, el ministro del Interior, Marcin Kierwinski. arrojó algo más de luz sobre los hechos. El sospechoso, polaco de 25 años, se habría inspirado en «ideologías de extrema derecha». Sin embargo, apuntó que es algo que debe verificarse.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, mandó un mensaje de afecto a las familias y también una advertencia a los políticos del país, que en estos momentos vive una grave crisis institucional: «No utilicéis esta tragedia. Esclareceremos todas las circunstancias de este crimen». Tusk se desplazó ayer hasta Cracovia para ponerse al frente de la respuesta gubernamental a la matanza. Convocó una reunión extraordinaria con varios ministros y los responsables de los servicios de seguridad para conocer de primera mano los avances de la investigación. En una especie de situation room compareció anoche ante la prensa para dar más detalles. Entre ellos, apuntó que dos mujeres y un hombre fueron hallados muertos en la casa del tirador. «Hay muchos indicios que apuntan a que se trata de familiares directos», agregó.
El premier calificó de acto de «terrorismo» la matanza. «En Polonia no habíamos vivido casos de terrorismo tan radicales, porque así es como hay que calificar este atroz atentado contra la vida de las personas aquí, en Cracovia», declaró.
Es probable que haya más víctimas, pues el gobernador de la Pequeña Polonia, Krzysztof Jan Klczar, informó de que, de los 16 heridos, 12 estaban en peligro de muerte.
El ataque se produjo poco después de las 15:00, cuando un hombre que conducía un Subaru negro irrumpió en las inmediaciones de la Plaza del Mercado, una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, y comenzó a disparar indiscriminadamente contra los viandantes. Según las primeras investigaciones, el vehículo circulaba por la calle Sawkowska en dirección a la plaza principal. El atacante, que actuó en solitario, según la Policía, vestía ropa de estilo militar: pasamontañas, chaleco antibalas, rodilleras y prendas tácticas, de acuerdo con el testimonio de una testigo, antigua policía y concejala de Cracovia. Según su relato, disparaba tiros individuales con un AR-15, no ráfagas.
Numerosas patrullas policiales y equipos de emergencia se desplazaron inmediatamente al lugar, donde llegó a aterrizar un helicóptero medicalizado. Los disparos provocaron escenas de pánico entre residentes y turistas, que buscaron refugio en establecimientos comerciales y edificios próximos. Las autoridades acordonaron la zona y pidieron a la población que evitara el lugar.
El tirador intentó huir en su coche hasta que acabó chocando con otro. Al bajarse del vehículo, el hombre respondió al fuego de los agentes, que utilizaron sus armas durante la operación. El atacante fue alcanzado y trasladado al hospital bajo custodia policial. Su estado es extremadamente grave. La Policía desmintió expresamente los rumores sobre un segundo atacante y sobre la muerte de un agente. Según el ministro del Interior, uno de los agentes se encuentra en estado muy grave, con tres heridas de bala, y está siendo operado.
El ministro del Interior añadió que todo apunta a que el agresor tenía «ideas muy radicales» y que en el coche que conducía «se encontraron muchas armas». El hombre también disparó contra un tranvía, aunque no causó heridos entre sus ocupantes.
Kierwiski afirmó que una de las hipótesis es que las armas utilizadas en el atentado fueron sustraídas del domicilio familiar del sospechoso. Señaló que el padre tiene registradas varias armas, pero que es «demasiado pronto» para pronunciarse.
El presidente polaco, Karol Nawrocki, expresó sus condolencias a las familias de los fallecidos y su solidaridad con los heridos.
La Fiscalía y los equipos policiales continuaban al cierre de esta edición recogiendo pruebas para reconstruir el recorrido del atacante y determinar las circunstancias del tiroteo.
El alcalde de Cracovia, Lukasz Gibaa, declaró que la ciudad estará en luto oficial hasta el miércoles, pero aseguró que Cracovia seguirá abierta a los visitantes a pesar de la tragedia. «La plaza volverá a ser nuestra», afirmó en X.
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