Julián Álvarez, jugador del Atlético de Madrid objeto de deseo del FC Barcelona, es hoy el epicentro de una cruda batalla que ha trascendido la mera negociación entre dos clubs hasta convertirse en un asunto enmarañado que toca el orgullo personal de los implicados. Sobre todo el de Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club colchonero, que acusa al Barça de actuar con “falsedad” y “falta de ética”, entre otras lindezas.
El Barça no esperaba tal beligerancia y el jugador no se entrena
Julián Álvarez, jugador del Atlético de Madrid objeto de deseo del FC Barcelona, es hoy el epicentro de una cruda batalla que ha trascendido la mera negociación entre dos clubs hasta convertirse en un asunto enmarañado que toca el orgullo personal de los implicados. Sobre todo el de Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club colchonero, que acusa al Barça de actuar con “falsedad” y “falta de ética”, entre otras lindezas.
“En la vida se puede revertir todo mientras tengamos salud”, decía ayer Simeone. Pero Julián Álvarez no se encuentra bien. Lleva tres días sin entrenarse por una “indisposición”. En el único partido disputado en el Metropolitano se marchó solo al túnel de vestuarios. Abucheado por su afición.
En la vida se puede revertir todo mientras tengamos salud”
Gil Marín asegura que Julián está “realmente mal” porque “se han encargado de engañarle”. Se refiere, en parte, a su agente, Fernando Hidalgo, quien días atrás publicó: “Nunca le preguntes a un mentiroso por qué mintió. Para explicarse, tendría que mentir”. El agente aludía a la supuesta promesa del consejero delegado pronunciada en febrero de dejar salir a Julián (sin especificar ni tampoco vetar el Barça como destino) si llegaba una oferta de 150 millones antes del 20 de junio. No fue de 150. Pero el Barça sí presentó una de 100 millones que nunca recibió respuesta. A cambio, llegó una batería de tuits con sorna.
Tras las declaraciones públicas de Julián en el Mundial, el Atlético se siente herido en su orgullo y Gil Marín se ha tomado el asunto como una afrenta. De hecho, denunció en julio al Barcelona al considerar que había intentado fichar al argentino siguiendo “procedimientos inadecuados” con un jugador con contrato hasta el 2030.
El Consejo, el del fondo inversor Apollo, le apoya. Y, en el sorteo de la fase liga de la Champions, el consejero compareció en Movistar para lanzar otro dardo, más afilado si cabe: “Nos repugna la falsedad y la falta de ética del Barça”.
La reacción de Gil Marín denota enfado y orgullo herido. Sobre todo porque ahora sí está dispuesto a escuchar ofertas por Julián siempre que no sean del Barça. Incluso se habló del Arsenal, una opción que el futbolista descartó.
El Barça no esperaba esta agresividad
El Barça no esperaba esta agresividad. Y entiende que el Atlético puede aferrarse al contrato y a la cláusula de 500 millones, pero no a decidir el destino de un futbolista que quiere marcharse. Más aún cuando, según el relato de Laporta -quien explicó las negociaciones en un vídeo hace tres días-, el argumento inicial del Atlético para no sentarse a hablar era que “no tenían un relevo para Julián”.
Simeone intenta apagar el incendio cada vez con menos ganas. Mateu Alemany, director deportivo que se marchó del Barça, evita acudir a eventos de amigos que tiene en Barcelona para no avivar el fuego.
¿Y el futbolista? Era la primera y única opción de un Flick que prefiere esperar a enero. El mercado acaba el martes. Y, a este paso, ni el Barça ni el Atlético tendrán al nueve deseado.
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