Esto tiene muy buena pinta. El Barça es mejor equipo que la temporada pasada. El único lunar que se advierte es consecuencia inevitable del paso del tiempo. A Lamine se le ha borrado la cara de niño-adolescente para dejar paso al rostro del hombre que será. No es el bigotillo que adorna su cara el protagonista de la mutación, sino el ceño fruncido que hasta ahora no le habíamos advertido. Menudencias.
Esto tiene muy buena pinta. El Barça es mejor equipo que la temporada pasada. El único lunar que se advierte es consecuencia inevitable del paso del tiempo. A Lamine se le ha borrado la cara de niño-adolescente para dejar paso al rostro del hombre que será. No es el bigotillo que adorna su cara el protagonista de la mutación, sino el ceño fruncido que hasta ahora no le habíamos advertido. Menudencias.Seguir leyendo…
Esto tiene muy buena pinta. El Barça es mejor equipo que la temporada pasada. El único lunar que se advierte es consecuencia inevitable del paso del tiempo. A Lamine se le ha borrado la cara de niño-adolescente para dejar paso al rostro del hombre que será. No es el bigotillo que adorna su cara el protagonista de la mutación, sino el ceño fruncido que hasta ahora no le habíamos advertido. Menudencias.
Han bastado 180 minutos para saber que el equipo promete. Y mucho. Medio equipo, con homenaje o sin él, se sabe campeón del mundo. Y esa es una tarjeta de visita que obliga. Los fichajes han mejorado las muchas prestaciones que el equipo ya tenía. Y si a ello se suman explosiones como la de Xavi Espart, señores, hemos cantado línea. Y quien sabe si bingo en unos meses.
El de Hansi Flick ya era muy buen equipo y ahora camina hacia la excelencia
Digámoslo claro, aunque el optimismo no esté en el ADN de esta columna. Al Barça le da de sobras para mantener en su cabeza las coronas que ya pasea y alcanzar las que le faltan. Era muy buen equipo y ahora camina hacia la excelencia.
Una ayudita en forma de delantero centro antes de que se cierre el mercado no estaría de más. Y como el que sabe es Flick, y él pide también un central zurdo, pues será verdad que lo ha de menester. Háganle caso al cocinero y sírvanle los ingredientes que solicita. Las temporadas sólo parecen cortas cuando han concluido. En cambio, mientras se disputan son más largas que un día sin pan. El entrenador alemán ha demostrado sobradamente saber lo que necesita en la despensa para que al resto no nos falte nada en la mesa. El suyo es un Barça para gourmets.

Como quiera que el Real Madrid parece haber mejorado, la temporada amanece prometedora en todos los órdenes. Mourinho se ha hecho mayor sin que decaiga su habilidad para emponzoñar verbalmente la competición cada vez que lo considera necesario. Deseamos fervientemente que siga así. Puesto que no hay mejor Liga que la realmente competida en todos los órdenes: el banquillo con los entrenadores, el campo con los jugadores y los valores más allá del estadio. El Barça va muy bien servido para ganarle al eterno rival en todos los frentes. Respecto a la Champions, basta decir de momento que la competición de verdad no empezará hasta los octavos de final. Para entonces ya sabremos si las virtudes que ahora ensalzamos esta vez sí nos alcanzan, utilizando la expresión de Messi, para reinar de nuevo en Europa. En él mientras tanto y por si acaso: carpe diem.
Deportes
