La marcha de Ferran Torres del Barça no será traumática porque el valenciano nuncó llegó a calar ni a nivel deportivo ni sentimental entre la afición culé pese a firmar números decentes, por momentos notables, durante sus cuatro temporadas y media en el Camp Nou. Los errores de cara a puerta y algunas sequías goleadoras han quedado más en la memoria barcelonista que sus 65 goles en sus 207 partidos como blaugrana desde que llegó al club en enero del 2022.
El valenciano se marcha al PSG con una cifra de goles aceptable en sus cuatro años y medio en el club, pero sin ser uno de los preferidos del barcelonismo
La marcha de Ferran Torres del Barça no será traumática porque el valenciano nuncó llegó a calar ni a nivel deportivo ni sentimental entre la afición culé pese a firmar números decentes, por momentos notables, durante sus cuatro temporadas y media en el Camp Nou. Los errores de cara a puerta y algunas sequías goleadoras han quedado más en la memoria barcelonista que sus 65 goles en sus 207 partidos como blaugrana desde que llegó al club en enero del 2022.
Los 55 millones fijos más 10 variables que pagó la entidad barcelonista al Manchester City, que además fue el primer gran dispendio de la junta de Laporta tras el adiós de Messi, puso de primeras un listón muy alto que el de Foios, de 26 años, no ha logrado superar, nunca titular habitual en favor de Robert Lewandowski. En 113 partidos empezó de inicio los partidos y en 94 partió desde el banquillo. No cuajó de extremo en sus primeros pasos en el Barça y siendo la referencia en ataque como delantero centro, demarcación más constante con la llegada de Flick, tampoco ha convencido.
El de Foios ha marcado 65 goles en sus 207 partidos
El tíburón, como así se autodenomina, marcó algunos tantos icónicos en sus años con Xavi Hernández en el banquillo, como el firmado al Real Madrid en la goleada en el Bernabéu (0-4), pero sus mejores temporadas son las dos últimas. Ferran marcó 19 goles entre todas las competiciones el curso 2024-25, con especial atención al gol en el Metropolitano que clasificó a los blaugrana para la final de la Copa del Rey y el que forzó la prórroga ante el Real Madrid en el partido por el título. Aunque con más minutos, 2692 en total, esta pasada campaña superó sus guarismos con 21 tantos, 16 de ellos en Liga.
La afición barcelonista nunca lo entre sus preferidos, jamás coreado su nombre, pero todos sus técnicos han valorado su trabajo sin balón más allá de su eficacia goleadora. La intensidad para presionar, los constantes desmarques o su actitud al saltar al campo, sin una sola mala cara pese a su eterna etiqueta de suplente, son aspectos que han sido del agrado no solo del staff sino también de los compañeros de vestuario, donde le tienen gran estima.

Las valoraciones negativas acerca de su rendimiento provocaron que Ferran Torres acudiera a la psicología para evitar que las crtícas le influyeran. El delantero sobre todo ha contestado en el campo, a veces con celebraciones de los goles dedicadas a sus detractores, pero incluso en el último Mundial se sintió menospreciado por la opinión pública tras fallar dos ocasiones en el debut ante Cabo Verde. Solo se sintió “liberado” de su “sufrimiento” tras anotar el histórico tanto en la prórroga de la final en Nueva Jersey.
El gol ante Argentina subió su estatus deportivo varios peldaños, también mediático con múltiples entrevistas en EE.UU., y atrajo el interés del bicampeón de la Champions. Ante la indiferencia del Barça, que aún no le había ofrecido la renovación pese a concluir su vinculación en el 2027, Ferran Torres aceptó los cinco años de contrato que le ha presentado el PSG. El valenciano devuelve al club blaugrana prácticamente la totalidad de lo invetido en su traspaso, casi 50 millones de euros, y se va tras lograr siete títulos (tres Ligas, una Copa y tres Supercopas). Pero parte hacia París sin haber logrado el cariño de la exigente parroquia culé ni haber dejado la huella que pretendía al llegar al Camp Nou.
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