Como en el atletismo, la natación española nunca había destacado por sus velocistas. El dato es revelador, y a la vez sonrojante, sobre la debilidad ancestral de la velocidad: solo tres españoles habían alcanzado finales en 50 y 100 libre en Europeos y Mundiales –José Antonio Chicoy (1970), Eduard Lorente (2004-05) y Javier Noriega (2008)–, y solo cuatro veces el 4×100 había estado en finales (Europeos 2004 y 2022, y Mundiales 2023 y 2024)… hasta que han irrumpido en este campeonato europeo 2026 Luca Hoek y sus colegas, los torpedos que apuntan a Los Ángeles 2028, los protagonistas del resurgimiento de la natación en línea española que cogen el relevo de Hugo González.
Luca Hoek llegó a poner a España en cabeza en la final con un brutal 47s47 en la primera posta del relevo
Como en el atletismo, la natación española nunca había destacado por sus velocistas. El dato es revelador, y a la vez sonrojante, sobre la debilidad ancestral de la velocidad: solo tres españoles habían alcanzado finales en 50 y 100 libre en Europeos y Mundiales –José Antonio Chicoy (1970), Eduard Lorente (2004-05) y Javier Noriega (2008)–, y solo cuatro veces el 4×100 había estado en finales (Europeos 2004 y 2022, y Mundiales 2023 y 2024)… hasta que han irrumpido en este campeonato europeo 2026 Luca Hoek y sus colegas, los torpedos que apuntan a Los Ángeles 2028, los protagonistas del resurgimiento de la natación en línea española que cogen el relevo de Hugo González.
La final
España llegó a tener el oro en sus manos durante 150 metros, en la primera posta de Luca Hoek y los primeros 50 de César Castro; luego fue cayendo hasta el cuarto puesto
En otra tarde memorable en la piscina del Centro Acuático Olímpico de París, el cuarteto español, que se había clasificado por la mañana con el cuarto mejor tiempo, detrás de Rusia, Gran Bretaña y Croacia, a 0s42 del teórico podio, volvió a rozar las posiciones de medalla en la final.
Buscando sorprender con la explosividad inicial, cambiaron el orden de las postas, con Luca Hoek (18, CN Terrassa), el nuevo fenómeno, abriendo el 4×100 tras haber salido el segundo en la semifinal. El catalán estuvo inmenso, voló sobre el agua, 22s90 en el primer 50, para un 47s47 en el 100 (rozando su récord español, 47s26, de los 100 libre), dos tiempazos que ponían a España en el primer puesto provisional, delante de Croacia.
Le relevó César Castro (27, CN Terrassa), mantuvo el tipo, 48s22, pero cedió el primer puesto ante Rusia. La tercera posta era para Miguel Pérez-Godoy (22, CN Terrassa), y con la mejor primera posta (22s64) el relevo español recuperaba el primer puesto… pero en su segundo 50 (25s48) bajaba al cuarto, superado por Gran Bretaña, los rusos y los húngaros. La última posta era para Sergio de Celis (26, CN Sabadell), el mejor velocista español hasta que llegó Hoek. El mallorquín firmó un 48s10 (el segundo mejor) y pudo mantener el cuarto puesto ante los británicos, mientras que el oro volaba hacia Hungría con la última posta del descomunal Kristof Milak (46s29), reclutado a última hora para apartar a los rusos de la gloria, solo una hora después de colgarse el oro en los 100 mariposa.
La primera medalla para la velocidad española se quedó a solo 8 décimas, el tiempo que le separó de Croacia, bronce. El cuarto puesto de París iguala la mejor clasificación del 4×100 español, del Europeo de Roma del 2022, con De Celis, Luis Domínguez, Mario Mollá y Carles Coll, los precursores de la gran progresión de la velocidad española hasta asomarse a los puestos de honor.
Evolución del 4×100
En el Mundial de Doha 2024, el relevo español fue 8.º en la final; en los Juegos rozó la final (9.º); y en Singapur 2025 no pasó del 16.º. Un año después es el cuarto mejor de Europa
Los primeros brotes verdes de la velocidad española se dejaron ver en el Mundial de Doha 2024, antesala de los Juegos de París; la hornada de los Mario Mollá, Luis Domínguez, Carles Coll, Sergio de Celis y César Castro –estos dos últimos, continuadores en París– entraron en tres finales y lograron dos mínimas olímpicas.
En los Juegos, seis meses después, el relevo español rozó la final (9.º, se quedó fuera por 0,04 segundos) con De Celis, Domínguez, Castro y Mollá. En los siguientes Mundiales de Singapur 2025, el cuarteto que formaban De Celis, Hoek, Pérez-Godoy y Nacho Campos no pasó la eliminatoria previa por 1s50 (16.º), y un año después, en el Europeo de París, con tres de los cuatro mismos componentes (César Castro por Campos), el relevo ha quedado cuarto.
¿Y por qué ahora los velocistas españoles vuelan como catamaranes sobre el agua? Varios factores combinados explican la progresión en los últimos años hasta asomarse a los puestos de honor: la irrupción de una generación talentosa que ha creado un círculo virtuoso que se retroalimenta, con nadadores que se solapan en edad (de los 18 de Hoek a los 27 de César Castro); una profesionalización progresiva de la preparación, con nuevos métodos, de la mano del prestigioso técnico británico Ben Titley (contratado en el 2022 por la Federación), y que tiene como epicentro el CAR de Sant Cugat con el grupo de alto rendimiento del que forman parte Hoek, Pérez-Godoy, además de Estella Tonrath y Emma Carrasco; y una mejora colectiva gracias a la complementariedad de los nadadores, que combinan la explosividad de Hoek (que viene de los 50) y De Celis con la mayor resistencia de Pérez-Godoy y Castro (100-200m).
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