Conocida por su voz rasgada y por éxitos legendarios como Total Eclipse of the Heart o It’s a Heartache, Bonnie Tyler mantenía una discreta vida familiar junto al gran amor de su vida, Robert Sullivan, con quien compartió más de 50 años de feliz matrimonio. Ella misma había desvelado el secreto de su larga relación: “Nunca nos peleamos”, explicó la cantante hace años a The Guardian. Y no solo eso, otra clave del éxito de su relación, según ella misma apuntó, reside en el hecho de que la pareja se conociese cuando ella todavía no había logrado la fama.
La intérprete galesa llevaba más de 50 años casada con Robert Sullivan, su primer “novio formal”
Conocida por su voz rasgada y por éxitos legendarios como Total Eclipse of the Heart o It’s a Heartache, Bonnie Tyler mantenía una discreta vida familiar junto al gran amor de su vida, Robert Sullivan, con quien compartió más de 50 años de feliz matrimonio. Ella misma había desvelado el secreto de su larga relación: “Nunca nos peleamos”, explicó la cantante hace años a The Guardian. Y no solo eso, otra clave del éxito de su relación, según ella misma apuntó, reside en el hecho de que la pareja se conociese cuando ella todavía no había logrado la fama.
Si la trayectoria de Tyler es más que conocida, la de su esposo ha quedado en un segundo plano a pesar del éxito que alcanzó en diferentes terrenos. En su juventud, el británico de 82 años fue un reputado judoka que llegó a participar en los Juegos Olímpicos de 1972 en Múnich y luego destacó como promotor inmobiliario de éxito, con una multitud de propiedades repartidas por todo el mundo, como la finca de Albufeira, en el Algarve portugués, donde se encontraba la cantante cuando sufrió la perforación intestinal que ha acabado causándole la muerte y que ella llamaba su “santuario”. Se calcula que el matrimonio tenía un patrimonio neto de 40 millones de dólares, gracias a las inversiones inmobiliarias de Sullivan y a la carrera musical de Tyler.

La pareja se conoció como tantas otras en los años 70, en una discoteca. Con una diferencia: él trabajaba como gerente en el club nocturno mientras ella en aquella época actuaba en locales como el que regentaba quien se convertiría en su esposo. El flechazo no tardó en llegar y se casaron cuatro años después de empezar a salir juntos, un 4 de julio de 1973, cuando ella tenía 22 años. “Fue mi primer novio formal”, explicó Tyler. “Sigo muy enamorada de él y él de mí”.
El éxito de su relación sentimental contrasta con la gran desilusión de su vida. “Por desgracia, no pudimos formar nuestra propia familia”, empezó detallando la cantante en un escrito en The Guardian. “Lo que pasó fue que, al casarnos, dijimos que esperaríamos siete años antes de tener hijos, pero para entonces mi carrera profesional estaba en pleno auge. Lo fuimos posponiendo hasta que yo tenía 39 años y él 41. De repente, sentí un fuerte instinto maternal, así que me pareció el momento adecuado”.

Y, al llegar el momento, Tyler logró quedarse embarazada pero sufrió un aborto espontáneo al cabo de dos meses y medio que la marcó para siempre. “Fue terrible en aquel momento”, pero no se rindió. “Lo intentamos de nuevo, pero después de dos años no había pasado nada, así que pensamos que simplemente no estaba destinado a ser”, acabó resignándose. Aún así, compartió que se sentía “bendecida por haber sabido que podía estar embarazada” y por haber podido experimentar la alegría del embarazo.
La galesa explicó que optó por “seguir adelante” y agradecer la amplia familia que tenía a su alrededor con cinco ahijados y más de veinte sobrinos y sobrinos nietos. “Tuve mala suerte, pero adoro a todos mis sobrinos. Nuestra casa en Mumbles es como la estación de Paddington porque todo el mundo quiere venir a visitar a la tía Gaynor”, explicó con su natural positividad.
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