Una familia de jabalíes buscando comida en un rotonda cerca del mar, otro hace poco tiempo en un video viral con una flecha clavada en Mijas, los que se pasearon por el centro de Málaga y huyeron por el Guadalmedina este invierno o los que se pueden encontrar en zonas costeras. Hasta ahora siempre tratados como un problema de seguridad, pero ya son algo más. Un estudio de la Universidad de Málaga los coloca como un peligro sanitario por las enfermedades que transmiten. El informe técnico realizado por la Cátedra One Health del Colegio de Veterinarios de Málaga y de la Universidad de Málaga, así como por la investigadores de la Universidad de Córdoba, ha llegado a esa conclusión. Estos animales no solo suponen un riesgo para circulación o para los vecinos que se ven sorprendidos en sus jardines y puede sufrir un ataque por recelo, sino algo más. La investigación señala que son transmisores de enfermedades. En el estudio, según han indicado desde el Colegio de Veterinarios en un comunicado, colaboran también la Unidad de Investigación Competitiva de Zoonosis y Enfermedades Emergentes (Enzoem) de la UCO, el Servicio de Control con Arco de Especies Silvestres (Scaes) y la Delegación Territorial de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Málaga.Los profesionales que han hecho el informe evaluaron a más de 80 ejemplares procedentes de municipios malagueños como Marbella, Málaga capital, Fuengirola y Benahavís, detectando una elevada presencia de agentes zoonósicos como Blastocystis spp y el virus de la Hepatitis E.El 40% de los ejemplares analizados eran de Marbella, el 30% de Málaga capital, el 22,5% de Fuengirola y el 7,5% de Benahavís. Así, los expertos, tras realizar más de 2.400 analíticas, determinaron que el 92,5% de los animales presentó infección o anticuerpos frente a al menos un agente patógeno.Del mismo modo, el 86,3% de los animales resultó positivo a uno o más agentes zoonósicos. Esto supone para los expertos «una amenaza para la salud pública». Hasta el punto que ocho de cada diez (78,8%) estaban infectados por dos o más patógenos simultáneamente. En municipios como Benahavís y Fuengirola, esta exposición múltiple afectó al 100% de los individuos positivos.Entre la diversidad de microorganismos identificados destacan por su frecuencia la Hepatitis E (57,1%); parásitos zoonósicos como Blastocystis spp. (63,1%) y Ascaris suum (54,9%); o bacterias peligrosas como Brucella spp. (32,9%), Salmonella enterica (30%) y Escherichia coli O157 (18,5%), esta última vinculada a procesos graves de colitis hemorrágica.Por esto, los investigadores sostienen que hay una progresiva adaptación de estos animales a los ecosistemas humanos en un proceso conocido como sinantropía. Esto aseguran que incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades a personas, mascotas y ganado.Es el motivo por el que piden reforzar la bioseguridad urbana mediante la reducción del acceso de los jabalíes a residuos alimenticios de las ciudades, así como lanzar campañas para informar sobre los riesgos de contacto directo o indirecto con estos animales.Por último, han señalado que el estudio constituye «una evidencia científica rigurosa para fundamentar la toma de decisiones por parte de las administraciones ante el desafío epidemiológico que representan los suidos urbanos en la Costa del Sol».El 92,5% de los animales analizados presentó infección o anticuerpos frente a al menos un agente patógenoLa Junta de Andalucía tiene un importante control de las plagas de estos animales, que han pasado de ser un inconveniente en los campos de golf a un riesgo sanitario. Desde 2014 tiene medidas excepcionales para controlar las poblaciones de jabalí y cerdo asilvestrado, reducir los daños en los ecosistemas y los cultivos, así como para prevenir riesgos para la ganadería, la seguridad vial y la salud pública. Este trabajo combina el control poblacional, la vigilancia sanitaria, el seguimiento técnico y la cooperación con cazadores, titulares de terrenos y administraciones locales.El 4 de junio de 2025 se declaró el área de emergencia cinegética temporal en toda Andalucía. La respuesta se reforzó el 5 de diciembre, tras la detección de casos de peste porcina africana en Cataluña, y se actualizó de nuevo el 26 de mayo de 2026 para la temporada 2026-2027. Coincidiendo con la declaración de diciembre, la Junta mantuvo reuniones con los ayuntamientos para informarles sobre la situación sanitaria, las medidas preventivas frente a la enfermedad y las pautas de actuación ante la presencia de jabalíes.La competencia de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente se ejerce en el medio natural. En los espacios urbanos corresponde a los ayuntamientos actuar, aunque la Junta mantiene su disposición a colaborar, prestar asesoramiento técnico y facilitar la coordinación necesaria. Entre las recomendaciones trasladadas a los municipios figuran la elaboración de protocolos adaptados a cada localidad, el sellado de contenedores y la retirada de restos orgánicos, la comunicación temprana de avistamientos y la concienciación ciudadana para evitar que se alimente a los animales silvestres.Durante la temporada 2024-2025 se contabilizaron en Andalucía más de 72.200 capturas . Cerca de 7.000 fueron en Málaga, que es la provincia más afectada. Todas estas actuaciones se encuadran en el enfoque «Una Sola Salud» (One Health) incluido en el Plan Andaluz de Caza 2023-2033, que integra la salud ambiental, animal y humana y promueve decisiones basadas en criterios técnicos y científicos.Los ayuntamientos juegan un papel importante en los controles de estas plagas, uno de los más avanzados es el programa que tiene puesto en marcha Mijas. Por sus dimensiones y características es uno de los epicentros del problema en Andalucía. De este modo, fue uno de los pioneros en diseñar una estrategia capturas en las zonas más calientes de avistamientos. Durante la noche se realizan aguardos y se abaten los jabalíes, para luego retirarlos y dejarlos en zonas de alimentación de buitres. De esta forma no solo le trata de controlar la plaga, sino que se usan los cadáveres para mantener especies protegidas. Una familia de jabalíes buscando comida en un rotonda cerca del mar, otro hace poco tiempo en un video viral con una flecha clavada en Mijas, los que se pasearon por el centro de Málaga y huyeron por el Guadalmedina este invierno o los que se pueden encontrar en zonas costeras. Hasta ahora siempre tratados como un problema de seguridad, pero ya son algo más. Un estudio de la Universidad de Málaga los coloca como un peligro sanitario por las enfermedades que transmiten. El informe técnico realizado por la Cátedra One Health del Colegio de Veterinarios de Málaga y de la Universidad de Málaga, así como por la investigadores de la Universidad de Córdoba, ha llegado a esa conclusión. Estos animales no solo suponen un riesgo para circulación o para los vecinos que se ven sorprendidos en sus jardines y puede sufrir un ataque por recelo, sino algo más. La investigación señala que son transmisores de enfermedades. En el estudio, según han indicado desde el Colegio de Veterinarios en un comunicado, colaboran también la Unidad de Investigación Competitiva de Zoonosis y Enfermedades Emergentes (Enzoem) de la UCO, el Servicio de Control con Arco de Especies Silvestres (Scaes) y la Delegación Territorial de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Málaga.Los profesionales que han hecho el informe evaluaron a más de 80 ejemplares procedentes de municipios malagueños como Marbella, Málaga capital, Fuengirola y Benahavís, detectando una elevada presencia de agentes zoonósicos como Blastocystis spp y el virus de la Hepatitis E.El 40% de los ejemplares analizados eran de Marbella, el 30% de Málaga capital, el 22,5% de Fuengirola y el 7,5% de Benahavís. Así, los expertos, tras realizar más de 2.400 analíticas, determinaron que el 92,5% de los animales presentó infección o anticuerpos frente a al menos un agente patógeno.Del mismo modo, el 86,3% de los animales resultó positivo a uno o más agentes zoonósicos. Esto supone para los expertos «una amenaza para la salud pública». Hasta el punto que ocho de cada diez (78,8%) estaban infectados por dos o más patógenos simultáneamente. En municipios como Benahavís y Fuengirola, esta exposición múltiple afectó al 100% de los individuos positivos.Entre la diversidad de microorganismos identificados destacan por su frecuencia la Hepatitis E (57,1%); parásitos zoonósicos como Blastocystis spp. (63,1%) y Ascaris suum (54,9%); o bacterias peligrosas como Brucella spp. (32,9%), Salmonella enterica (30%) y Escherichia coli O157 (18,5%), esta última vinculada a procesos graves de colitis hemorrágica.Por esto, los investigadores sostienen que hay una progresiva adaptación de estos animales a los ecosistemas humanos en un proceso conocido como sinantropía. Esto aseguran que incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades a personas, mascotas y ganado.Es el motivo por el que piden reforzar la bioseguridad urbana mediante la reducción del acceso de los jabalíes a residuos alimenticios de las ciudades, así como lanzar campañas para informar sobre los riesgos de contacto directo o indirecto con estos animales.Por último, han señalado que el estudio constituye «una evidencia científica rigurosa para fundamentar la toma de decisiones por parte de las administraciones ante el desafío epidemiológico que representan los suidos urbanos en la Costa del Sol».El 92,5% de los animales analizados presentó infección o anticuerpos frente a al menos un agente patógenoLa Junta de Andalucía tiene un importante control de las plagas de estos animales, que han pasado de ser un inconveniente en los campos de golf a un riesgo sanitario. Desde 2014 tiene medidas excepcionales para controlar las poblaciones de jabalí y cerdo asilvestrado, reducir los daños en los ecosistemas y los cultivos, así como para prevenir riesgos para la ganadería, la seguridad vial y la salud pública. Este trabajo combina el control poblacional, la vigilancia sanitaria, el seguimiento técnico y la cooperación con cazadores, titulares de terrenos y administraciones locales.El 4 de junio de 2025 se declaró el área de emergencia cinegética temporal en toda Andalucía. La respuesta se reforzó el 5 de diciembre, tras la detección de casos de peste porcina africana en Cataluña, y se actualizó de nuevo el 26 de mayo de 2026 para la temporada 2026-2027. Coincidiendo con la declaración de diciembre, la Junta mantuvo reuniones con los ayuntamientos para informarles sobre la situación sanitaria, las medidas preventivas frente a la enfermedad y las pautas de actuación ante la presencia de jabalíes.La competencia de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente se ejerce en el medio natural. En los espacios urbanos corresponde a los ayuntamientos actuar, aunque la Junta mantiene su disposición a colaborar, prestar asesoramiento técnico y facilitar la coordinación necesaria. Entre las recomendaciones trasladadas a los municipios figuran la elaboración de protocolos adaptados a cada localidad, el sellado de contenedores y la retirada de restos orgánicos, la comunicación temprana de avistamientos y la concienciación ciudadana para evitar que se alimente a los animales silvestres.Durante la temporada 2024-2025 se contabilizaron en Andalucía más de 72.200 capturas . Cerca de 7.000 fueron en Málaga, que es la provincia más afectada. Todas estas actuaciones se encuadran en el enfoque «Una Sola Salud» (One Health) incluido en el Plan Andaluz de Caza 2023-2033, que integra la salud ambiental, animal y humana y promueve decisiones basadas en criterios técnicos y científicos.Los ayuntamientos juegan un papel importante en los controles de estas plagas, uno de los más avanzados es el programa que tiene puesto en marcha Mijas. Por sus dimensiones y características es uno de los epicentros del problema en Andalucía. De este modo, fue uno de los pioneros en diseñar una estrategia capturas en las zonas más calientes de avistamientos. Durante la noche se realizan aguardos y se abaten los jabalíes, para luego retirarlos y dejarlos en zonas de alimentación de buitres. De esta forma no solo le trata de controlar la plaga, sino que se usan los cadáveres para mantener especies protegidas. RSS de noticias de espana
Una familia de jabalíes buscando comida en un rotonda cerca del mar, otro hace poco tiempo en un video viral con una flecha clavada en Mijas, los que se pasearon por el centro de Málaga y huyeron por el Guadalmedina este invierno o los que se pueden encontrar en zonas costeras. Hasta ahora siempre tratados como un problema de seguridad, pero ya son algo más. Un estudio de la Universidad de Málaga los coloca como un peligro sanitario por las enfermedades que transmiten. El informe técnico realizado por la Cátedra One Health del Colegio de Veterinarios de Málaga y de la Universidad de Málaga, así como por la investigadores de la Universidad de Córdoba, ha llegado a esa conclusión. Estos animales no solo suponen un riesgo para circulación o para los vecinos que se ven sorprendidos en sus jardines y puede sufrir un ataque por recelo, sino algo más. La investigación señala que son transmisores de enfermedades. En el estudio, según han indicado desde el Colegio de Veterinarios en un comunicado, colaboran también la Unidad de Investigación Competitiva de Zoonosis y Enfermedades Emergentes (Enzoem) de la UCO, el Servicio de Control con Arco de Especies Silvestres (Scaes) y la Delegación Territorial de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Málaga.Los profesionales que han hecho el informe evaluaron a más de 80 ejemplares procedentes de municipios malagueños como Marbella, Málaga capital, Fuengirola y Benahavís, detectando una elevada presencia de agentes zoonósicos como Blastocystis spp y el virus de la Hepatitis E.El 40% de los ejemplares analizados eran de Marbella, el 30% de Málaga capital, el 22,5% de Fuengirola y el 7,5% de Benahavís. Así, los expertos, tras realizar más de 2.400 analíticas, determinaron que el 92,5% de los animales presentó infección o anticuerpos frente a al menos un agente patógeno.Del mismo modo, el 86,3% de los animales resultó positivo a uno o más agentes zoonósicos. Esto supone para los expertos «una amenaza para la salud pública». Hasta el punto que ocho de cada diez (78,8%) estaban infectados por dos o más patógenos simultáneamente. En municipios como Benahavís y Fuengirola, esta exposición múltiple afectó al 100% de los individuos positivos.Entre la diversidad de microorganismos identificados destacan por su frecuencia la Hepatitis E (57,1%); parásitos zoonósicos como Blastocystis spp. (63,1%) y Ascaris suum (54,9%); o bacterias peligrosas como Brucella spp. (32,9%), Salmonella enterica (30%) y Escherichia coli O157 (18,5%), esta última vinculada a procesos graves de colitis hemorrágica.Por esto, los investigadores sostienen que hay una progresiva adaptación de estos animales a los ecosistemas humanos en un proceso conocido como sinantropía. Esto aseguran que incrementa el riesgo de transmisión de enfermedades a personas, mascotas y ganado.Es el motivo por el que piden reforzar la bioseguridad urbana mediante la reducción del acceso de los jabalíes a residuos alimenticios de las ciudades, así como lanzar campañas para informar sobre los riesgos de contacto directo o indirecto con estos animales.Por último, han señalado que el estudio constituye «una evidencia científica rigurosa para fundamentar la toma de decisiones por parte de las administraciones ante el desafío epidemiológico que representan los suidos urbanos en la Costa del Sol».El 92,5% de los animales analizados presentó infección o anticuerpos frente a al menos un agente patógenoLa Junta de Andalucía tiene un importante control de las plagas de estos animales, que han pasado de ser un inconveniente en los campos de golf a un riesgo sanitario. Desde 2014 tiene medidas excepcionales para controlar las poblaciones de jabalí y cerdo asilvestrado, reducir los daños en los ecosistemas y los cultivos, así como para prevenir riesgos para la ganadería, la seguridad vial y la salud pública. Este trabajo combina el control poblacional, la vigilancia sanitaria, el seguimiento técnico y la cooperación con cazadores, titulares de terrenos y administraciones locales.El 4 de junio de 2025 se declaró el área de emergencia cinegética temporal en toda Andalucía. La respuesta se reforzó el 5 de diciembre, tras la detección de casos de peste porcina africana en Cataluña, y se actualizó de nuevo el 26 de mayo de 2026 para la temporada 2026-2027. Coincidiendo con la declaración de diciembre, la Junta mantuvo reuniones con los ayuntamientos para informarles sobre la situación sanitaria, las medidas preventivas frente a la enfermedad y las pautas de actuación ante la presencia de jabalíes.La competencia de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente se ejerce en el medio natural. En los espacios urbanos corresponde a los ayuntamientos actuar, aunque la Junta mantiene su disposición a colaborar, prestar asesoramiento técnico y facilitar la coordinación necesaria. Entre las recomendaciones trasladadas a los municipios figuran la elaboración de protocolos adaptados a cada localidad, el sellado de contenedores y la retirada de restos orgánicos, la comunicación temprana de avistamientos y la concienciación ciudadana para evitar que se alimente a los animales silvestres.Durante la temporada 2024-2025 se contabilizaron en Andalucía más de 72.200 capturas . Cerca de 7.000 fueron en Málaga, que es la provincia más afectada. Todas estas actuaciones se encuadran en el enfoque «Una Sola Salud» (One Health) incluido en el Plan Andaluz de Caza 2023-2033, que integra la salud ambiental, animal y humana y promueve decisiones basadas en criterios técnicos y científicos.Los ayuntamientos juegan un papel importante en los controles de estas plagas, uno de los más avanzados es el programa que tiene puesto en marcha Mijas. Por sus dimensiones y características es uno de los epicentros del problema en Andalucía. De este modo, fue uno de los pioneros en diseñar una estrategia capturas en las zonas más calientes de avistamientos. Durante la noche se realizan aguardos y se abaten los jabalíes, para luego retirarlos y dejarlos en zonas de alimentación de buitres. De esta forma no solo le trata de controlar la plaga, sino que se usan los cadáveres para mantener especies protegidas.
