La final es un correcalles porque así lo propone el Barça. La pelota vuela de un marco al otro, hay más de dos ataques por minuto en el primer tiempo y en ese vértigo, los azulgrana, a pesar del estrés del tramo final, se maneja como pez en el agua.
En un ejercicio coral impecable, los azulgrana mantienen a raya al Füchse Berlín del poderoso Gidsel y se apropian de su 13.ª corona europea (37-34)
La final es un correcalles porque así lo propone el Barça. La pelota vuela de un marco al otro, hay más de dos ataques por minuto en el primer tiempo y en ese vértigo, los azulgrana, a pesar del estrés del tramo final, se maneja como pez en el agua.
Se retuerce el Füchse para frenar a un conjunto extraordinariamente inspirado, feliz en la velocidad, que acelera hacia un nuevo título continental, ya un episodio habitual a cada cierre de temporada.
En el majestuoso pabellón de Colonia, tan profundo como ruidoso, el Barça se apropia de la 13.ª corona europea de su historia, hito que fija un número redondo en el currículum del club. Entre todas las secciones, el Barça ya ha alcanzado cincuenta títulos europeos (el hockey patines tiene 22; el fútbol masculino, 5; el fútbol femenino, 4; el fútbol sala, 4, y el baloncesto, 29).
El Barça, lo dicen todos estos números, está acostumbrado a vivir esta suerte de experiencias. En el balonmano, es un sospechoso habitual en las grandes finales europeas (la de ayer era la octava consecutiva), y ante todos estos arreones, el Füchse Berlín, maravilloso pero bisoño –en Colonia disputa su primera final de la Champions–, hace lo que puede.
Todo es trepidante en Colonia. Tres o cuatro pases y lanzamiento.
Sumando todas las secciones, el Barça ya ha alcanzado los cincuenta cetros europeos
El portentoso Gidsel, el creativo Lichtlein y el goleador Freihöfer, un martillo en el extremo, permiten que el Füchse se mantenga relativamente vivo en el partido, que alcanza el descanso en 16-20.
Todos esos nombres son herramientas sensacionales para el Füchse, pero son insuficientes ante un ejercicio coral como el que despliega el Barça. En el extremo, Aleix Gómez rompe la línea y anota y otra vez. En el centro, Dika Mem y Fábregas mantienen a raya a Gidsel, al menos en la medida de lo posible.
Tal y como avanza el partido, los números azulgrana son inmejorables, y más teniendo en cuenta la magnitud del rival. Bajo los palos, Nielsen se agiganta. Y también lo hace el gigantón Hallgrímsson, su sustituto en un penalti que Freihöfer lanza al travesaño.
La ventaja se mantiene siempre en un colchón de seguridad, pocas veces baja del +4, esta vez el equipo de Ortega (contemplado desde el palco por Joan Laporta y su fiel Rafa Yuste) no quiere sustos. Ha aprendido muchas cosas de la semifinal ante el Aalborg danés, cuando vio cómo se le esfumaba un margen de cinco goles y acababa teniendo que resolver en la prórroga.
Sin embargo, la muy cuestionable expulsión de Ludovic Fábregas, a cinco minutos del final (con el marcador en 23-27), condiciona relativamente el triunfo de los azulgrana. Las carencias defensivas le abren una autopista a Gidsel, que busca el recorte una y otra vez, pero Nielsen, bajo los palos, sigue interrumpiendo un abanico de aproximaciones alemanas.
El tramo final es un festival de sentimientos. Vocea el gigantesco pabellón alemán, que se decanta por el Füchse, mientras el marcador se va achicando. Por momentos, la presión se vuelve insoportable, y más cuando el Füchse recorta la distancia hasta los dos puntos. Sin embargo, bajo la atmósfera asfixiante y superlativa, el Barça tiene claro a qué juega y cómo se gestiona este tipo de situaciones. Son muchos años en la élite, sometido a momentos de estrés, y no va a permitir que esta nueva aventura se le ve vuelva en contra. El desenlace es emotivo, con Nielsen arrodillado, llorando, mientras la plantilla forma un coro, ya un clásico.
Füchse, 34 – Barça 37
Füchse Berlín: Milosavljev, Gidsel (8), Lichtlein (6), Marsenic (1), Darj, Av Teigum (2), Andersson (7); Freihöfer (7), Pichiri, Langhoff, Grondahl (3)
FC Barcelona: Nielsen, Mem (4), Frade (7), Carlsbogard (2), Dani Fernández (2), N’Guessan (2), Aleix Gómez (6); Makuc (5), Janc (6), Petar Cikusa (1), Fábregas (1), Hallgrímsson, Barrufet, Djordje Cikusa (1)
Pabellón: Lanxess Arena de Colonia, 22.211 espectadores
Árbitro: Lars Jorum y Havard Kleven (Noruega)
Parciales: 2-3 (minuto 5), 6-8 (min. 10), 7-9 (min. 15), 9-13 (min. 20), 12-16 (min. 25), 16-20 (descanso); 19-23 (min. 35), 20-25 (min. 40), 23-27 (min. 45), 26-30 (min. (50), 31-33 (min. 55).
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