Paula Ramírez (Barcelona, 1996) conoció la “locura” de Andrea Fuentes, la seleccionadora del equipo español de natación artística, cuando apenas tenía 16 años. Fue en una casa rural en una de las primeras actividades que organizó Esther Jaumà, la entrenadora que sustituyó a Anna Tarrés tras los Juegos de 2012.
Inmersa en un “proceso de retirada”, acude al Europeo de París en busca del oro en la rutina acrobática después de una carrera de 14 años repleta de vivencias
Paula Ramírez (Barcelona, 1996) conoció la “locura” de Andrea Fuentes, la seleccionadora del equipo español de natación artística, cuando apenas tenía 16 años. Fue en una casa rural en una de las primeras actividades que organizó Esther Jaumà, la entrenadora que sustituyó a Anna Tarrés tras los Juegos de 2012.
VideoLa veterana del equipo que desde este viernes peleará por medallas en los Europeos de París (31 de julio al 16 de agosto) lo recuerda al dedillo: “Aprendí a ser una profesional. Y en aquella casa rural nos tocó hacer la cena y Andrea era la que coordinaba. Lideraba de forma divertida: pela esto, corta lo otro…”, explica mientras abre el baúl de sus recuerdos, colorido como el fondo del mar Caribe, con experiencias opuestas. Ahora, a sus 30 años e inmersa en un proceso de retirada (este año ya ha bajado revoluciones y solo nadará el acrobático), repasa y se sincera con el poso de la edad.
La carrera de Ramírez es el hilo que une las dos sincros. La primera, tras el despido de Tarrés y el huracán que provocó. “Salíamos en las noticias y se hablaban de cosas que no eran medallas. Yo venía del CN Kallipolis (club de Anna Tarrés y su ayudante Beth Fernández, ambas despedidas por la Real Federación Española de Natación), pero ahora mi entrenadora era Esther Jaumà en la selección. Había esa rivalidad. En aquel momento yo no tenía rencor a nadie ni entendía lo que sucedía. Ahora me doy cuenta de todo lo que nos afectó: nos daba miedo hablar con la prensa, todo era oscuro, costaba nadar con esa mochila… Intentamos crear el efecto chubasquero, todo lo que toca, resbala”, cuenta. No fue posible.
Aunque en los Mundiales de Barcelona 2013 el equipo logró siete podios (Ramírez fue suplente, pero nadó una rutina de exhibición), en 2014 empezó una caída sin freno hasta la no clasificación para los Juegos de Río, en 2016. “Llegamos con un monstruo encima muy grande. Ona se abrió la cabeza en ese Preolímpico y tuve que sustituirla en el equipo libre. No sabía ni dónde estaba. No nos clasificamos. Lloramos. La hostia fue muy bestia”, aseguró.
Tras Río, varias nadadoras lo dejaron. Paula Ramírez ascendió un escalón y se convirtió en la pareja de dúo de Ona Carbonell. “La autoestima no es mi fuerte, me costaba imaginarme ahí, pero saqué fuerzas de debajo de las piedras. Hice ballet, trabajé con el biomecánico… Ona, además, me daba paz. Gasta la energía cuando toca. Lo aprendí de ella”.
De 2017 a 2019, Ramírez fue la escudera de Ona, pero en 2021 vivió uno de los peores momentos de su carrera. “El peor”, aclara. La seleccionadora Mayuko Fujiki decidió que el dúo en los Juegos de Tokio sería para Iris Tió y Alisa Ozoghina. “Lo pasé muy mal. No tengo ya pelos en la lengua. Creo que no se hizo bien. No me gustó cómo se comunicó, me hundí. Nunca tuve una gran autoestima, necesité trabajar con un coach o un psicólogo para extraer lo positivo. Me costó mirar el dúo en Tokio, habíamos montado la coreografía. No estaba de acuerdo. Pero debo agradecer que gracias a eso crecí mucho”, soslaya. Y ese crecimiento le llevó a liderar al equipo en los Mundiales de Fukuoka, en 2023, cuando España ganó el oro mundial (“Mayu hizo una buena estrategia”) y en los Juegos de París, en 2024, con el bronce. “Lloré tres días seguidos. Mi carrera se me pasó por delante”.
En esos Juegos también se colgó una medalla los Países Bajos de Esther Jaumà. Y Ramírez y el resto de ex nadadoras cerraron un círculo. “Estuvimos orgullosas de ella. Lo pasó fatal, luchó contra un monstruo y vivió con mucha presión. Lloramos con ella, nos alegramos mucho”, rememora.
Lo pasó fatal, luchó contra un monstruo y tuvo mucha presión. Loramos con ella”
También en París puede Ramírez cerrar otro círculo con Andrea Fuentes a los mandos. “Es más importante cómo se entrena que el cuánto. Sería bueno socialmente que ganáramos a Rusia y a China (en los Mundiales o Juegos). Andrea respeta las diferencias de cada una y saca jugo. Podemos llegar a la cima”, explica.
Hace 14 años lideró aquella cena y ahora una España rompedora. Y ahí, en ambas, Ramírez estaba para contarlo, imán del grupo: “Pienso más en el equipo que en mí. Di en el clavo con la sincro. Estaba hecha para este deporte”.
Las 15 medallas y ahora…
Paula Ramírez entró en el equipo español en su punto álgido, padeció unos años de tropiezos y nuevamente lo vio renacer gracias a su “facilidad de adaptación”. En total, ha ganado un bronce olímpico, siete medallas mundiales (un oro) y otras siete europeas (dos oros). Este último año se entrena menos y cubre una sustitución en el CAR de Sant Cugat, que le ha abierto las puertas.
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