Bridget Jones nació varias veces. En la mente literaria de Helen Fielding, Jones nació en 1963, y su Diario se hizo público en 1995. En el cine, Bridget nació una década más tarde, en torno a 1973, y como fotograma en 2001, en una traslación que dio a Daniel Cleaver la piel de Hugh Grant y Mark Darcy los buenos modales de Colin Firth. En medio de toda esta eclosión ‘brigetjonesiana’, el 15 de octubre de 1997 vino al mundo Milly Goldsmith, que por edad podría ser la hija de la Bridget Jones escrita, pero que se ha convertido en su reencarnación.
La influencer salta de Instagram al mundo editorial
Bridget Jones nació varias veces. En la mente literaria de Helen Fielding, Jones nació en 1963, y su Diario se hizo público en 1995. En el cine, Bridget nació una década más tarde, en torno a 1973, y como fotograma en 2001, en una traslación que dio a Daniel Cleaver la piel de Hugh Grant y Mark Darcy los buenos modales de Colin Firth. En medio de toda esta eclosión ‘brigetjonesiana’, el 15 de octubre de 1997 vino al mundo Milly Goldsmith, que por edad podría ser la hija de la Bridget Jones escrita, pero que se ha convertido en su reencarnación.
En la tradición de un Chick Lit que Bridget Jones hizo tan enervante como encantador, Goldsmith ha llevado ese género a la Generación Z. La joven británica, de 28 años, hizo de su Instagram el diario de su cotidianidad. “Me sentía muy comprendida en internet. Quería que me escucharan, quería que me vieran, y hacerme viral en Instagram me daba confianza”, dice a The Times , y explica que tuvo su primer móvil con 13 años.
La británica llevó a la Generación Z el Chick Lit compartiendo en Instagram el diario de su cotidianidad
Conviene recordar que Fielding creó a su Bridget Jones en la línea actualizada de una Jane Austen de los años 90, con tanto orgullo como prejuicio, y hasta Mark Darcy lleva el apellido de Fitzwilliam Darcy. La novela incluía un momento que fue imposible de llevar al cine: Bridget entrevista al actor Colin Firth, y le pregunta únicamente por la escena del lago del Orgullo y prejuicio que protagonizó. Como en el cine Colin Firth es Mark Darcy, no hubo manera de trasladar la escena.

Milly Goldsmith, si llega a tener ese problema, lo solucionará con la inteligencia artificial.
Bridget Jones confesaba en sus páginas más íntimas su urgencia por “encontrar un novio agradable y sensato con quien salir y dejaré de encariñarme sentimentalmente con alcohólicos, adictos al trabajo, fóbicos al compromiso, mirones, megalómanos, ineptos emocionales o pervertidos”, Goldsmith confesó a sus miles de seguidores (casi 600.000 ahora) sus tribulaciones emocionales, contradicciones, inseguridades ¿Qué la diferencia de Bridget Jones? Que lo que en ella era autoironía, en Goldsmith es autoestima.
“Nada asusta más que la app de notas de una chica”, dice en su cuenta de Instagram, y remite al libro que —de momento solo en inglés— ha publicado con Penguin Random House: Things I Told My Notes App (Cosas que le conté a mi app de notas). La diferencia entre la X y la Z es que lo que ayer fue papel hoy son píxeles y bytes. Y la similitud es que los problemas siguen siendo, metro arriba metro abajo, los mismos: dietas extravagantes, futuros ensoñados con hombres desconocidos, citas que acaban en tragedia o el drama de una espinilla aparecida a destiempo.
Goldsmith presenta en su libro algunos de sus hallazgos emocionales. Por ejemplo, lo que llama ‘la cárcel de la tercera cita’: “Cuando tengo tres citas con la misma persona me da miedo ir más allá, porque entonces la cosa empieza a ponerse seria”.
Aunque una vez tuvo una cuarta cita. “Me envió a la ‘friendzone’”, admite.
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