Medio siglo después de que el rugido del Tigre de Malasia conquistara a millones de espectadores, Sandokán vuelve a la televisión española. El doble estreno en Telecinco la noche de este miércoles convirtió en líder de audiencia a la nueva adaptación sobre el mítico personaje creado por Emilio Salgari, una superproducción internacional con el actor Can Yaman al frente que combina la épica del relato original, un destacado reparto principal y una ambiciosa puesta en escena al día para las nuevas generaciones.
El personaje vuelve a la televisión medio siglo después de la serie protagonizada por Kabir Bedi
Medio siglo después de que el rugido del Tigre de Malasia conquistara a millones de espectadores, Sandokán vuelve a la televisión española. El doble estreno en Telecinco la noche de este miércoles convirtió en líder de audiencia a la nueva adaptación sobre el mítico personaje creado por Emilio Salgari, una superproducción internacional con el actor Can Yaman al frente que combina la épica del relato original, un destacado reparto principal y una ambiciosa puesta en escena al día para las nuevas generaciones.
La nueva ficción sitúa la acción en el Borneo de 1841, en pleno auge del colonialismo británico. Allí, Sandokán, un pirata que navega por el mar de China junto a su inseparable mejor amigo Yáñez y su tripulación, cambiará de vida al liberar a un prisionero dayak (etnia indígena originaria de la isla de Borneo) que lo identifica como el guerrero destinado a liberar a su pueblo. Poco después conoce a Marianna Guillonk, la hija del cónsul británico de Labuán. Y es a partir de ese momento cuando la aventura del pirata se convierte en un viaje de descubrimiento de la propia identidad que transformará al corsario fugitivo en un símbolo de resistencia.

El intérprete turco Can Yaman, convertido en uno de los rostros más populares de la ficción internacional gracias a títulos como Erkenci Kuş: Pájaro soñador o Luna llena, asume el papel que inmortalizó al actor indio Kabir Bedi en la serie de televisión de los setenta. La nueva producción apuesta por un Sandokán más benévolo, reinterpretación que ha dividido a parte de la crítica, pues hay quien considera que esta versión suaviza el carácter vengativo y ambiguo del pirata original y lo convierte en un héroe contemporáneo. Aun así, la acogida en Italia, donde se estrenó el año pasado, augura una segunda temporada.
Más allá del inevitable interés que despierta entre los nostálgicos de la serie original, uno de los principales atractivos del nuevo proyecto reside en un reparto de excepción con Ed Westwick, Alanah Bloor y John Hannah. La actriz británica Alanah Bloor interpreta a la protagonista femenina, Marianna Guillonk, conocida como la Perla de Labuán, una joven moldeada bajo los rígidos códigos victorianos que descubre junto al pirata una realidad muy distinta. Su historia de amor constituye el eje emocional de la serie y sirve para confrontar dos mundos aparentemente irreconciliables.

Frente a ellos se sitúa Ed Westwick, recordado mundialmente por dar vida a Chuck Bass en la serie Gossip girl. Este británico encarna a lord James Brooke, un ambicioso oficial convertido en célebre cazador de piratas que persigue obsesivamente al protagonista mientras compite con él por el amor de Marianna en un triángulo sentimental. También participa Alessandro Preziosi como el inseparable amigo Yáñez de Gomera y reconocidos intérpretes como John Hannah (Sargento Murray), Owen Teale (lord Guillonk) y Madeleine Price (Sani).
La serie, dirigida por Jan Maria Michelini y Nicola Abbatangelo, ha sido rodada íntegramente en Italia, aunque recrea los paisajes del Sudeste Asiático gracias a localizaciones de Lacio, Toscana y Calabria. Sus ocho episodios combinan grandes secuencias de acción, abordajes navales y aventuras selváticas con una reflexión sobre el precio de la libertad, la explotación de los recursos naturales y las consecuencias del colonialismo.

El estreno español llegó precedido por el enorme peso simbólico que todavía conserva Sandokán. La adaptación de Sergio Sollima emitida en 1976 reunió a millones de espectadores en Europa y se convirtió en un fenómeno social también en España gracias a Televisión Española.
Esa mezcla de aventuras exóticas, rebeldía y sentimientos anticoloniales traspasó fronteras y dio al personaje una dimensión universal que lo consolidó como un héroe romántico enfrentado al poder. Cincuenta años después, Can Yaman asume el reto de suceder a la figura que marcó a toda una generación de espectadores en la pequeña pantalla.
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